Sicóloga entrega consejos para que los niños puedan enfrentar el cambio de hora

Este fin de semana se produjo el cambio al horario de invierno, lo que puede genera efectos en las personas que -aunque leves-, se reflejan en la salud y el comportamiento.

En el caso de los niños no se trata sólo de ganar una hora de sueño, sino también, de perder una de actividades por el adelanto de la puesta de sol. Cecilia Calvo, psicóloga de Fonoinfancia de Fundación Integra, explica que “es muy importante generar actividad física en la casa para potenciar el gasto energético, de manera que los niños estén más cansados a la hora de acostarse ya que ésta, puede adelantarse al oscurecerse más temprano”.

Por otra parte –continúa-, los niños ven afectados sus horarios de comidas, alterando así sus marcadas rutinas. “Esto puede generar irritabilidad y alteraciones en su alimentación, principalmente en los lactantes”, dice.

Aunque las consecuencias son pasajeras, es probable que los niños y niñas demoren al menos 3 días en adaptarse al cambio. “Por ejemplo, los niños más grandes pueden presentar dificultades a la hora de iniciar el sueño o al despertar”, explica la especialista.

Para contrarrestar los efectos producidos por los cambios horarios, la profesional de Integra, recomienda prepararse unos días antes, realizando una adaptación lenta y progresiva al nuevo horario, adelantando la hora de levantarse 15 minutos cada 2 o 3 días.

Además, Cecilia Calvo agrega que “incluso el horario y rutina de televisión puede verse afectado por el cambio de hora, y estas rutinas son las que entregan a los niños referencias temporales que se verán afectadas. Es por ello que es importante explicarle a los más pequeños qué sucede y buscar nuevas alternativas”.

Fonoinfancia funciona de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 horas, marcando gratis el 800 200 818 desde celulares o red fija, y es atendido por psicólogos especialistas en temas de infancia, familia y violencia.

Fundación Integra es uno de los principales impulsores de la educación inicial en Chile. Sus mil jardines infantiles y salas cuna gratuitos, presentes en todo el país, son un apoyo real a familias que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad social, ofreciendo un espacio seguro y un programa educativo de excelencia a sus hijos e hijas desde los tres meses a los cuatro años de edad.