Movilh sugiere que la Corte Suprema debe “analizar, enfrentar, combatir o debatir la homofobia”

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) solicitó hoy a la Corte Suprema reevaluar su decisión de restarse de la Mesa de Diálogo, donde los poderes del Estado tratarán el informe

de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, instancia para la cual Chile violó los derechos de la jueza Karen Atala, tras ser despojadas de sus tres hijas por ser lesbiana.

En carta dirigida al presidente de la Corte Suprema, Milton Juica, el Movilh señaló que “la discriminación a las minorías sexuales es un fenómeno profundamente arraigado en todos los poderes e instituciones del Estado, cuyos prejuicios o ignorancia y negación a la igualdad de derechos para las personas, independiente de su orientación sexual, es mayor al de la sociedad civil. En otras palabras, mientras la ciudadanía avanza a ser menos discriminatoria, las instituciones se estancan y boicotean permanentemente la igualdad de derechos para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales”.

El Movimiento añadió que “el combate a la discriminación debe ser una tarea de toda institución y de cada chileno y chilena, y una de las formas más importantes de contribuir a ello es a través del diálogo, el mismo que rechaza la Corte Suprema, pese a ser el Poder Judicial el encargado de velar por la justicia y la correcta aplicación de la ley. El rechazo al diálogo es sólo signo de desinterés por contribuir a una sociedad más justa, por tanto solicitamos a usted reevaluar su decisión”.

A juicio del Movilh, “la Corte Suprema omite que el problema padecido por la jueza Atala y sus tres hijas no es sólo legislativo.  No hay ninguna ley que impida en Chile a padres y madres homosexuales criar a sus hijos. Fue más bien la arbitraria interpretación y aplicación de las normativas vigentes por parte de la Corte Suprema, lo que llevó a la CIDH a concluir que la jueza fue discriminada”.

El Movilh recordó al máximo tribunal del país que dicha instancia contiene gran parte “de los casos de homofobia conocidos en el país y eso no se puede negar. De hecho los cuatro casos analizados por la Corte Suprema y que han involucrado a las minorías sexuales han sido fallados en contra de las personas afectadas”.

Así ocurrió el 2003, cuando el entonces juez Daniel Calvo fue sancionado por visitar un sauna gay. En el 2004, con el fallo que afectó a Atala. En el 2008, cuando impidió a una profesora de religión, Sandra Pavez, hacer clases en Chile, sólo por ser lesbiana, y pese a contar con el respaldo de madres, padres, apoderados y directivos del colegio donde hacía clases. En el 2009, cuando rechazó un recurso de protección a favor de la transexual Claudia Espinoza, quien fue impedida por un alcalde para trabajar vendiendo ropa en la calle sólo por su identidad de género.

Los hechos descritos derivaron en que en cuatro de los ocho Ranking Anuales de la Homofobia reportados en los Informes de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual, la Corte Suprema figurara en el primer lugar.

“La Corte Suprema debe, en consecuencia, analizar que la homofobia es parte de vuestros integrantes y que en función del principio de justicia, debe enfrentarla y combatirla, o al menos debatirla, siendo la mesa diálogo una buena oportunidad”, puntualizó el Movilh.