Deep Purple, monstruos del rock celebraron sus 40 años de vida en el Arena

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Desde temprano se respiraba un aire distinto en el recinto Arena Puerto Montt. Provenientes de distintos puntos de la ciudad y el país llegaba el público para asistir a un concierto muy especial. Deep Purple, una de las formaciones emblemas del rock internacional, llegaba a marcar historia en la ciudad. De la mano de su nuevo álbum “Rapture of the deep” que los tenían realizando una gira mundial desde hace dos años para celebrar sus 40 años de vida. 

La preparación

Cerca de 4 mil fanáticos esperaron pacientemente el inicio del espectáculo escuchando a la banda tributo de Queen “ Dios Salve a la Reina” que como imitadores cumplieron su objetivo: rendir tributo al gran Freddie Mercury y sus músicos para preparar los ánimos para lo que vendría más tarde. 

En familia 

Es curioso lo que pasa en estos recitales como se cruzan generaciones marcadas por la trayectoria de unos legendarios artistas. Adultos mayores apasionados por el rock, profesionales que venían a escuchar la banda sonora de sus años de universidad, jóvenes que buscaban explorar los limites de los sentidos en esos acordes y niños que exploraban una nueva aventura en su infantil caminar. 

A toda velocidad 

A las 21.30 horas partió la presentación de esta banda natural de Hertfordshire, Inglaterra, en 1968, que está considerada como una de las pioneras del heavy metal y del hard rock, con coqueteos permanentes al rock progresivo y al pop.

Desde el principio a toda velocidad partió la banda tocando sus exitos “Pictures of home”, “ Smoke on the Water” y “ Highway star” . Demostrando por qué han llegado a vender cerca de 100 millones de discos en todo el mundo.

Ian Gillan el líder y vocalista de la banda con una desgastada voz y una tos persistente pudo superar todos los inconvenientes sacando a relucir sus años de experiencia. Tomaba sus tiempos, cantaba entregándolo todo y si tenia alguna dificultad sacaba a relucir el talento de sus músicos.  

El virtuosismo ante todo 

El guitarrista Steve Morse demostraba como se debe tocar este instrumento, donde cada movimiento afilaba las cuerdas sacando tonalidades que eran acompañadas magistralmente por el bajista Roger Glover, el baterista Ian Paice y el tecladista Don Airey que brillo con luces propias sacando a relucir su talento que podía llegar desde los acordes más experimentales hasta lo más clásico.

En fin se puede decir que esta noche va quedar en el recuerdo de sus asistentes. El haber estado en un evento histórico que marca definitivamente el cierre del verano 2009 en nuestra ciudad.

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Por: Wladimir Soto Cárcamo, Antropólogo, Magister en Ciencias Sociales

Fotos: Luis Pérez Godoy