El viejito Pascuero, la verdadera historia

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Veamos el rostro del viejo pascuero, desnudamos su mirada, y encontramos que detrás de su disfraz esta un hombre que existió entre los siglos III y IV, un tal Nicolás, que quedó huérfano muy joven (sus padres mueren en una peste) y heredó una gran fortuna.

Nació y vivió en Patara, en la costa mediterránea de la actual Turquía. Convertido en arzobispo de Myra (actual Demre-Kale, también en este país), según la tradición asistió al concilio de Nicea (año 325) y aprovechó sus bienes para remediar las necesidades de los más pobres y necesitados. Después de su muerte ocurrida el 6 de diciembre de 345 o 352, fue enterrado en la Isla de Genile, a unos 40 kilómetros del mar, transformándose pronto en un lugar de peregrinación, confirmado por los hallazgos arqueológicos en este sector del mediterráneo que mira a Turquía.

Creció la devoción en la edad media hacia él, y aumentaron los relatos de milagros hasta convertirse en el santo de los niños y los marineros. Una de las historias dice que San Nicolás resucitó a tres niños que habían sido asesinados y desechados en un barril de sal.

Ya en un documento de Munich de 1310, sale repartiendo regalos y allí su imagen arrasa con las figuras paganas como los germánicos Berchta y Knecht Ruprecht, expandiéndose por Europa y llegando hasta América en el siglo XVII, gracias a los colonos holandeses, sufrió una alteración en su identidad, trasformándose en Santa Claus, un viejito simpático y gordito que Washington Irving, lo describe, apareciendo a lomo de caballo.

En 1863, el ilustrador Thomas Nast, le puso un cinturón negro, terminó de engordarlo, cambió los caballos por trineos, mejoró la figura de Santa Claus y agregó un detalle importante que tenia su guarida en el polo norte y que allí vigilaba la conducta de los niños para saber a quién debía repartir los regalos, y así lo presentó en la revista Harpe´s.

Un locutor finlandés en 1927 que conoció este ultimo dato, precisó que su centro de operaciones no podía ser otro que el monte oreja o sea Korvatunturi. Por la fuerza que tenia la radio, la gente dio por sentado que el hogar de Santa Claus se encontraba en Laponia. En Rovaniemi, la capital de esa región, dentro del círculo polar ártico, todavía están felices por la afortunada idea que le ha permitido recibir gran numero de turistas a sus tierras.

En 1931 The Coca Cola Company encomendó al pintor sueco norteamericano Abdón Sundblon, que creara la imagen del viejo pascuero y la usó en una campaña publicitaria que expandió la imagen que conocemos hasta ahora, haciendo olvidar los rasgos originales germánicos de la tradición y las fantasías que lo asociaban a un gnomo, para dar paso al personaje que conocemos. Por otro lado es bueno recordar que el primer viejo pascuero que se vió en Chile fue en una fiesta de beneficencia realizada en 1906, en el parque Cousiño por la señora Teresa Cazotte. Finalmente es interesante ver como ese Nicolás original, es tan lejano, al que recorre nuestra imaginación cada navidad, quizás es una muestra de cómo nuestros deseos se manifiestan en la historia, para abrirse paso en busca de la felicidad.

Por: Wladimir Soto Cárcamo, Antropólogo, Magister en Ciencias Sociales