Puelo: un territorio de pioneros

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En Puelo el viento dibuja un trazado recto que choca con una muralla de cerros, que dejan impregnado un sabor húmedo en la vegetación espesa, cayendo en cavidades profundas, donde el agua se acumula para transformarse en un secreto paisaje, oculto al que camina en una plaza, siguiendo el deslizar de las aves, que sienten una pertenencia a su reino fronterizo, que es visto a lo lejos por el milenario volcán Yate testigo de una historia que para él es solo un respiro nada más.

Los orígenes de una lucha

En 1867 la zona del río Puelo comenzó a ser poblada por habitantes procedentes de la isla Huar. En 1903 el danés Weber trató de establecer una empresa colonizadora que no prosperó.

Al entrar en el siglo XX, en los márgenes del río Puelo chico ya habían, en 1923, cerca de  600 habitantes que se dedicaban a producciones agrícolas y tenían un gran número de ovejas, vacunos y caballos. Un almacén, capilla y una escuela conformaban ese naciente pueblo.

La Venecia chilota

Julio Silva Lazo (1904-1973) fue un escritor que dejó un valioso testimonio de la vida en la zona del río Puelo. Entre 1928 – 1935 nos habla del abandono por el estado de esta población en ese tiempo y la paulatina llegada de repatriados chilenos desde Argentina que luchan con la naturaleza para clavar su respiro en aquella comarca.

Este escritor comenta que el río Puelo era la vía de comunicación de los habitantes de esta zona:

“Numerosas embarcaciones circulan por el río, yendo y viniendo de las Hualas a Puelo bajo y de aquí a Puelo Alto. En la época de las grandes mareas hay días en que Puelo parece una Venecia Chilota, selvática, somnolienta, encajada entre cerros, mostrando como monumental obra arquitectónica el volcán Yates, coronado de nieve”.

El tiempo se lo lleva el agua

El agua parece disolver los recuerdos como el cementerio antiguo de Puelo que fue llevado por el río Puelo a fines de la década de 1970. El muelle reducido por el paso de los años es la persistencia de una época de lanchas y vapores que llegaban a estas tierras antes de la llegada del camino.

Puelo como capital de la comuna de Cochamó desde 1979 no es la misma desde hace un par de años. La gran iglesia hecha por los aportes del Opus Dei refleja un proceso de cambio, lento pero continúo.

Abierta las rutas, a los pobladores se les abrió nuevas posibilidades de trabajo en el mundo de la salmonicultura y en la urbe de Puerto Montt. El turismo aún no desarrollado del todo ha generado un polo de desarrollo para alojo del visitante, la pesca y cabalgatas por el territorio.

Temores y sueños 

Actualmente uno de los grandes temores de la población son las noticias de planes de ENDESA España de construcción de una represa sobre el río Puelo que ha generado una oposición dentro de la población.

Las necesidades de Puelo son muchas, entre otras crear plazas de empleos para que la gente joven no abandone la zona, fortalecer las comunicaciones con el país, potenciar el turismo en el área y crear un espacio donde se preserve la memoria de los habitantes del lugar.

Puelo es un viaje de no retorno a una frontera donde los deseos no tienen limites, un espacio en que la naturaleza hace soñar, donde la voluntad se hace geografía, en cada punto donde la vida ha surgido más allá de la lejanía.

Texto y fotos: Wladimir Soto Cárcamo, Antropólogo, Magister en Ciencias Sociales